Estoy empezando mi tercera semana en la Ciudad de México. El regreso ha sido fabuloso, maravilloso. Cuando desde el avión pude ver la ciudad de noche, como siempre, se me salieron las lágrimas admirando la noche más bella en la Tierra. A veces, me paro unos minutos en medio de la gente, en una estación de metro concurrida o en las calles del centro histórico y pienso: “Sí, sí estoy aquí. He regresado.” Quisiera que los días pasaran más lentamente, casi sin ganas, a paso de tortuga, como con sueño pero la verdad es que los días se me han ido volando. Apenas si he encontrado unos minutos hoy para sentarme a publicar aquí.
Muchas cosas las he encontrado como las dejé y otras han cambiado mucho. En general, veo todo un poco más caro pero todo lo que me encuentro en la calle para comer, bien vale gastarlo. El oro ni se diga. Adiós idea de surtirme de metal, los precios están como en Italia. Nada qué hacer.
El síndrome del que regresa a su país después de mucho tiempo (un año ocho meses en mi caso, o sea, una eternidad) se manifiesta en mí sobre cualquier cosa: disfruto la música a alto volúmen del tianguis, el olor a papas fritas, el sonido de las eskimeras, los gritos de los vendedores de fruta, el escándalo del camión de la basura, la discoteca ambulante de los vendedores de discos piratas del metro. Todo me sabe más y me sabe muy bien.
Me pongo a pensar en los gestos que sólo en este país he encontrado: la capacidad de improvisación que tenemos los mexicanos, la sonrisa fácil de la gente, la fiesta a la menor provocación. ¡Ay México, de todo eso me dí cuenta cuando te dejé de tener!
La regla general que seguiré los días que me quedan en mi ciudad imperfecta pero maravillosa se resume en esto: vivir como si nunca me hubiera ido de aquí. Es un poco difícil, lo sé, porque por el número de trámites que debo hacer las mañanas se me pasan haciendo filas y tomar turnos pero una vez superado eso sólo me queda escuchar los latidos de este valle soleado lleno de sabores, comer, comer y comer y llenarme de energía como sólo en México se puede hacer.
3 comentarios:
La alegría de cómo la disfrutas, nos la transmites desde aquí :)
Que sigas disfrutando tanto tu estancia en la gran ciudad :)
Millenia: Gracias por pasar y por tus deseos!
Uf qué te puedo decir yo, que soy un enamorado de México y de su gente.
Feliz cumpleaños y del cumple de tu blog.
Feliz estancia en este maravilloso país, con todo y los momentos que estamos viviendo ahorita con la violencia, que disfrutes y estés feliz como lo haces sentir en tu comentario.
Un abrazo
Publicar un comentario en la entrada