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viernes 20 de mayo de 2011

Ricos de principio a fin: Turín tour I

Yo no recuerdo que Turín fuera así. He cambiado idea. Sucede. Me sucede muy a menudo en los últimos 5 años. Turín me late, me gusta, me late.

La primera vez que fui a Turín era de invierno y recuerdo tres cosas sobre todo: los nuevos amigos, el carácter monumental de la ciudad y la calefacción al máximo del interior de las casas, edificios, palacios, autobuses. La sensación del calor al interno de los lugares me sofocaba y no me hacía sentir tan bien. No obstante, el trato amable y gentil de la familia que me hospedó hacían que me olvidara del frío de este lugar al pie de los Alpes (¡oh, los Alpes!) y lograra ver la grandeza de una ciudad que me desde niña relacionaba con el chocolate seguramente por la publicidad radiofónica de los años ochenta: Chocolates TURÍN, ricos de principio a fin.

Nunca jamás ni por sueño ni dormida ni despierta pensé que un día, cuando mi hermanito chiquito estuviera por cumplir 25 años, caminaríamos tranquilamente por Turín, comiendo deliciosadas, tomando fotos chistosas, hablando lo mismo en nuestro idioma que en italiano, según tire el viento. Pero por algún juego providencial del cielo, ha sucedido.
Foto: Via Lagrange (creo)


Hace cuatro meses que en Turín –Torino, en italiano- tengo más que conocidos: tengo familia. La decisión de hermano de venir a estudiar acá me tomó por sorpresa y yo apliqué una buena dosis de incredulidad hasta no ver que a su mail llegaba el boleto de avión.


Foto: La mole antonelliana

No sé exactamente cómo me sentiré cuando mi hermano termine de estudiar y deba regresar a México. Las varias veces que él ha estado aquí me he sentido de maravilla y alejada de la sensación de soledad que, por ejemplo, el año pasado de vez en cuando se apoderó de mí. No sé, no sé cómo será pensar que en Torino no tengo a nadie. Por ahora no quiero pensar en eso porque mi hermano está aquí y porque me ha mostrado la otra cara luminosa y primaveral de Torino, la familiar, la de poca ropa, la de nuevos amigos, la de la vida en centro.

Hoy mi hermano cumple 25 años y está festejando en Marruecos. Mañana regresa a Lucca y el lunes a Torino. No veo la hora de regresar con él a Turín ahora que tengo nuevos puntos de referencia en esa ciudad que sigo relacionando con el chocolate no sólo por la publicidad que escuchaba cuando yo era niña y mi hermano medía 40 centímetros sino porque me da esa sensación de bienestar que me deja el saber que en Italia vive un miembro de mi familia, de mi origen, y que esa ciudad del Piemonte me parecerá de aquí en adelante más familiar que otras, más nuestra, más mía como poco a poco se está presentando a mí Italia.



Ciao bellissimi y buen finde!

1 comentarios:

Alesi dijo...

Me he quedado prendida de tus anécdotas, igual q tú crecí con el comercial "turín, rico de principio afin" pero a diferencia de tí, yo sigo viviendo en México, no está mal, pero ojalá un día pruebe otros lugares.

Bonito blog, te seguiré leyendo.

Saludos.