Acabo de regresar a casa luego de mi breve pero intesa estadía en Roma por la celebración de la beatificación de Juan Pablo II. Mañana les cuento. Estoy con los pies inflados, con callos como nunca, los ojos se me cierran y mi espalda exige un plano horizontal para descansar que no sea suelo.
Cansadísima, peregrina, llena de energía, contenta, llena de esperanza, bloggera medio dormida, ¡pero bien!!!
¡Bendiciones hasta México! Buonanotte!
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