Ojalá mañana me encuentre la nieve. Tengo ganas de saludarla. Seguramente me recordará que ha pasado otro año y es hora de hacer unas cuentas pendientes, de abrir la libretita de apuntes-sueños-sueñitos y ver qué estoy logrando este año.
Mañana temprano voy a dar una vuelta a Faenza, atraveseré los Apeninos (que a estas alturas de noviembre ya deben estar bien fríos) y bajaré del otro lado de la bota. Subo y bajo, bajo y subo como la experiencia de este último mes que no sé exactamente a dónde me está llevando pero me está llevando, me muevo, es lo que importa.
Esta semana he extrañado México como una loca desesperada. Todo este año sueño que estoy ahí por lo menos tres veces a la semana. Quisiera estar allá y quisiera estar acá. Urge el teletransporte.
Les cuento más tarde cómo es Faenza. Me compraré una cerámica estilo melograno (granada) y encima le ponemos un mole bien sabroso. (Urge el teletransporte).
1 comentarios:
Sigue adelante, moviéndote, bien dices.
Yo ya me comí esos tacos de canasta a tu salud. Aunque no te conozco en persona, puedo decirte, amiga, que admiro tu capacidad de entrega a todo lo que haces.
Saludos desde tu México que también te extraña.
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