Proximamente

sábado, 18 de septiembre de 2010

18 de septiembre

Quiero escribir estas palabras antes de que el reloj anuncie un nuevo día, un nuevo año, una nueva edad. He sido muy feliz, estoy llena de vida, de amor, de Dios, de todo lo que papá y mamá sembraron en mí, de todas las buenas cosas. El mundo me ha hechizado.

¡Hoy cumplo años! ¡También mi blog!

Tengo muchas cosas que contar, decir, gritar, repetir, corregir y volver a contar. Desde hace un par de meses me estoy llenando de nuevas energías. Es el resultado de un proceso lleno de incertidumbres y de esperanzas, de decisiones, uniones y encuentros afortunados. Pero sólo un año después lo entiendo. Es parte del mismo motivo aunque visto desde otro punto de vista. ¿Son los nuevos años? No lo sé. Sólo sé que se completa una nueva serie de cuentas, como una atado de años.
Entiendo que poco a poco, el curso de la naturaleza me presentó los hechos como en una primavera y que mi cuerpo, mi piel, mis cabellos, mis ojos, mi garganta, mi voz, mis dedos que se mueven como anémonas para escribir y contar mi versión de los hechos, notan que se acerca el verano, un verano que es mío, lleno de bonanza. Yo, que de madurez nunca he entendido nada, advierto cierto cambio a través de mis sueños. Quizá estoy cambiando de nube o es sólo que por fin logro ver la curvatura completa del arcoíris de mis esperanzas. Esa soy yo y mis alas, esa soy yo y mis pies ligeros, esa soy yo con mis labios rojos y mi piel clara, esa soy yo con mis ojos, con mi mano trenzada con otra, esa soy yo la del atardecer del jueves, esa soy yo con el fascinante hechizo de la vida. ¡Hoy es mi cumpleaños!