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miércoles, 7 de abril de 2010

Objetivo: chiles y fresas

Caray, aquí de vuelta. He estado como loca buscando una posibilidad que -ñaca, ñaca-, espero poder contar pronto.
(Soudtrack: Gli stadio- Sei tutto quello che ho)
Acá en el centro norte de Italia por fin ha regresado el sol, los desayunos en la terracita, la hierba alta, las macetas en las cornices de la ventanas y el buen humor. No obstante, junto con el sol llega un poco de trabajo, digamos, doméstico típico de la vida fuera de los superpoblados centros urbanos, en esa especie de continuo casa-campo-río-aldea-campo-lago-campo. En otras palabras, estoy diciendo que quien tiene la fortuna de tener un pedazo de tierra dónde cultivar las lechugas que se comerán en el verano, debe sí o sí empezar a preparar la tierra y sembrar. Yo también tengo que moverme o no alcanzaré a hacer nada.

Hace algunos años no podía pensar o suponer ni lejanamente que un día me interesara cultivar mis propios alimentos, reproducir un montón de cactus y suculentas e interesarme por las flores. Ale me repite que me estoy volviendo campesina. Jajajá, me da risa. ¡Quién lo diría! Acá es una cosa normal que la gente cultive unos cuantos jitomates, calabazas, fresas, pepinos, ejotes, zanahorias, papas, etcétera para consumo personal. Incluso quien vive en los centros urbanos donde no hay suficiente espacio verde y tiene un pedazo de tierra fuera de la ciudad, va a cultivarse sus berenjenas, melones, calabazas y lo que desee comer y regalar para la próxima estación. Total que este año, el primero que pretendo pasar completo en Italia, quiero hacer lo propio al menos con dos cosas: chiles y fresas.

Con respecto a las fresas, todavía debo conseguir semillas o plantitititas listas para meter en la tierra. Con respecto a los chiles, yujúúú, hoy metí 5 tipos distintos en macetas rotuladas y protegidas con una especie de tela llamada TNT, es decir, tessuto non tessuto, que sirve para proteger la tierra de algunos animales, guardar el calor del sol a lo largo del día y, por tanto, no dejar pasar mucho frío el cual podría arruinar las plantas.

Es la primera vez que busco obtener directamente algo de la tierra. Hasta ahora, mi experiencia en el cultivo de los propios alimentos han sido nulos a menos que cuente también el ejercicio de la escuela primaria donde se ponía un frijol en algodón dentro de un frasco de vidrio esperando la germinanción. Y es que esto de cultivar y plantar forma parte de la propia "fisonomía" de las ciudades italianas -que para mí, que vengo de de una de las ciudades más grandes del mundo, serán siempre minúsculas-, de la organización de los espacios tanto urbanos como no urbanos, la cultura gastronómica y el concepto del campo.

Me gusta esta nueva experiencia. He siempre contado aquí sobre la abundancia de comida, hortalizas y frutas durante el verano en Italia. Aquí mucha pero muchísima gente prefiere elaborarse sus propias conservas con los frutos de su huerto y pocos son los que renuncian a sembrar cuando tienen un pedazo de campo para hacerlo. Todo esto es una de las primeras cosas que me trajeron satisfacción de la vida en Italia: valorar los frutos de la tierra, la fatiga de quien la trabaja y, desde luego, comer productos de la más alta calidad, limpios, biológicos, que provienen de 20 metros al noroeste de mi casa. Esto es todo un tema de discusión sobre la alimentación, el vínculo con la tierra, la llamada "comida cero kilómetros y motivos de ser de un montón de proyectos y estilos de vida que -menos mal- se ponen de moda como el Slow Food. Ya hablaré de ello.

Mientras tanto dejo un abrazo de Pascua a todos ustedes, deseando que la esperanza y el amor hacia la vida colme sus espacios y sus familias. Yo me voy a rotular los semilleros y cambiar de maceta un Adianto que ya no cabe donde está. BUONA PASQUA !!!

4 comentarios:

::júbilo::haku:: dijo...

que envidia su foto en xelha!

a veces las cosas saben distintas, no solo por el proceso artesanal que lleva.. si no por la satisfaccion de lograr lo propio.. y no solo hablo de comida

Lau dijo...

yo estoy segura que si se te van dar ;) porque le pones el ingrediente principal..amor!! ;)

Martica dijo...

Hola Venecia. Que bueno que tienes donde sembrar tu hortaliza, puedes aprovechar para tener alguna que otra yerba que no encontramos los mexicanos en Europa y que es importante para hacer algún plato de nuestro país, como la yerba buena, o épazote, también puedes tener tus nopales, pero bueno, en principio que se te den los chiles, que eso ya es una ganancia.

Un abrazo fuerte.

Venecia de Septiembre dijo...

(correciòn de dedazo en respuesto a Haku)

Querido Jùbilo: Espero que se me den los chiles, que son los màs complicados pues me los traje de Mèxico. A ver què tal se encuentran... Pero sì, ya te contarè cuando en julio o agosto me haga una pico de gallo con chile de àrbol recièn cortado!

Lau: Ayy, amor, paciencia y sol, mucho sol. Al menos en Toscana eso no falta!

Martica: sabes que con las prisas, cuando estuve en Mèxico no me informè sobre el epazote (semilla, lo màs factible para traer acà) que lo extrano particularmente. Sobre los nopales, sì tuve uno y se me dieron pero con la inundaciòn se perdiò. Lo corte hace una semana y me quedè con una penquita, espero se vuelva a dar. Què alegrìa cuando floreciò!!

Gracias por los comentarios, es un placer saber que vienen por aquì!