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miércoles, 14 de abril de 2010

Ganas de todo

El 13 de abril de 2007 aterricé por segunda vez en Italia bajo la identidad secreta de la novia de A. Así es, gracias a Dios pude superar aquel terrible accidente que me doblegó del miedo pero que me hizo valorar el tiempo, mis piernas más allá de la belleza, la salud y sobre todo a él.

Prácticamente volví a caminar durante la Semana Santa en Aguascalientes, en una semana cálida y perfecta con mi familia. ¡Qué hermosos días fueron aquellos! Regresando a la Ciudad de México, hice las maletas y tomé el vuelo a Italia. De ahí, la historia dio un giro tal que derivó en la voluntad de formar mi propia familia y llamar “casa” a dos lugares tan distintos y distantes entre sí y llamar “mi familia” no sólo a aquellos que amo desde la infancia sino a aquellos que me invitan a su mesa como si hubiera sido siempre parte de ellos.

Y justo en eso estoy ahora, tratando de darme cuenta de la responsabilidad de ser una chica con esposo, de volverme adulta y de tomar decisiones de adulta en toda la extensión de la palabra porque ese es un proceso que no llegó con su peso con la mayoría de edad ni con las primeras experiencias laborales en la radio, sino que inició mucho más tarde y aún no ha terminado del todo. No me preocupa. De hecho, me agrada que las cosas hayan ido así, los viajes, los estudios, nuestro matrimonio, convertirse en extranjera para luego, aprender a comportarme también como una muchacha del lugar y de esa manera, enriquecerme con nuevas experiencias. Claro, a veces lo logro y, a veces, no tanto.

No quería pasar este día sin escribir acerca de él. Estoy contenta pero también es cierto que a veces, sobre todo por las noches que todavía son frías, pienso en casa, mi otra casa, en mis hermanos y mi mamá y mi padre y me doy diez vueltas en la cama para llegar a la conclusión que extrañarlos permanentemente es y será parte de mí por siempre.

Hoy fui al mercado semanal de Forte dei Marmi. Fui con dos nuevas amigas sobre las que ya contaré. De regreso, en la carretera, pasamos al lado del lago de Massacciucoli, ese lago que soñé una vez en el 2007, sin haberlo conocido aún. La foto no es buena ni tantito pero quiero que se aprecie el contexto: cuando lo vi, me quedó claro que ya pasaron 3 años desde que regresé aquí como su fidanzata, o sea, novia en serio y eso cambió el rumbo de muchas cosas. Viendo el lago desde lo alto de la carretera, me sentí aquí aunque con medio corazón allá y eso es irreversible, estoy en dos mundos y así me gusta que sea. Estoy bien.



Ha regresado la primavera a Italia, la hora de los suéteres ligeros y minifaldas. Como dicen acá voglio darmi una bella mossa (“quiero moverme”, literal sería: quiero darme una buena movida), volver a ser la misma chica llena de actividades hasta el cuello que lograba llevar a cabo todo sin dejar escapar ningún deseo. Quiero volver a escribir guiones, aprender a usar completamente la cámara fotográfica que Ale me compró; quiero volver a editar audio y aprender a manipular las imágenes que le tome prestadas al mundo, quiero publicar mis cientos de fotos que aún no he compartido; quiero retomar el esperanto, aprender mi sexto idioma; quiero volver a correr, volver a grabar sonidos en lugares insólitos, quiero aprender a conducir, tener pajaritos, volver a pintar, a escribir sobre cine, volver a redactar en portugués, a retomar los alebrijes, agrandar mi colección de cactus y suculentas; quiero glasear cientos de galletas , quiero pensar en mi proyecto para la maestría y realizarla, quiero traducir al italiano este blog para que A me lea; quiero hablar de nuestra boda y de llenar de plantas y flores mi casa; quiero limpiar el granero, rescatar el jardincito de al lado, poner cortinas y colgar las hamacas. Estamos casados, somos él, yo y nosotros. Es una vida nueva que extiende sus raíces hasta unir tres años, un montón de ciudades, dos corazones, dos mares. La paciencia nunca ha sido una de mis grandes virtudes y yo tengo ganas de todo.

3 comentarios:

::júbilo::haku:: dijo...

la diferencia entre MI casa, TU casa y NUESTRA casa...

Ari dijo...

Al final de este texto, según iba leyendo las cosas que desabas, yo también me iba emocionando más y más.

Te saluda desde aquí otra muchachita que tiene ganas de todo!

Maru dijo...

Quiero... quiero... quiero....
uff, yo también quiero tantas cosas y me frustro por no poder tenerlas todas....

paciencia


besos