He comprado muchas nuevas plantas. Sí, es bueno pero uno de los motivos es la inundación de la mañana del 25 de diciembre pasado. Viéndolo de esa manera, no es tan buena la razón. Nosotros dos estábamos en México, en torno al banquete de Nochebuena. Mientras compartíamos la mesa con nuestra familia en México, en Italia su padre ponía a salvo los autos, la moto, la camioneta, las máquinas del campo, los sillones y lo que pudo en las dos horas que antecedieron al desastre.
Dado que nuestra casa es de tres niveles, no perdimos tantos muebles como otras personas de las tres aldeas aledañas (colonias, burgos, no he encontrado la traducción exacta) cuyas casas son de un solo nivel. En la planta baja tenemos solo la sala, comedor y cocina. No perdimos tantas cosas, mejor dicho, aprovechamos la situación para cambiar algunos muebles que ya antes queríamos cambiar.

La única cosa de la cual realmente lamentamos que haya estado bajo el agua fue una stufa, una especie de chimenea eléctrica con funcionamiento a pellet (un combustible ecológico hecho a base de madera comprimida). Cuando regresamos a Lucca, la casa estaba completamente limpia y en orden gracias a la misericordia de su tía. Todo en orden salvo por el olor a humedad y el frio glacial al interior de la casa. Estuvimos así cerca de una semana, atrincherados en nuestra recámara que convertimos en la única habitación humana de la casa con un calentador. El resto de la casa era un refrigerador: el horno no funcionaba, la luz se iba a cada rato porque los cables no estaban del todo secos y las puertas aún estaban hinchadas por el agua.
Y mis plantas, uy. Perdí cerca de veinte ejemplares de cactus y suculentas que había venido coleccionando desde hace 3 años. Se inundó la bodeguita donde dormían, al lado del granero. Me dio mucha pena pero ya estoy comenzado de nuevo y, además de cactus, he adquirido arbustos, rosales y trepadoras que, por ahora, viven en mi cocina.
Todavía pasaré otro par de semanas a pintar las paredes, reorganizar el granero y tratar de disminuir la humedad. Espero que cuando termine estos trabajillos al interior de la casa, inicie la primavera y aumente definitivamente la temperatura. Estamos casi seguros que la nieve de esta semana será la última embestida del invierno, o al menos, eso deseamos. Por ahora, quedo en espera de la nieve que, además, no he visto este año. Me gustaría. Pero también me gustaría que las plantas se despertaran de su sueño, del entumecimiento y así regresara un poquito de sol y se secaran por completo las paredes para dejar también atrás la huella de la inundación para mi familia y mis vecinos màs desafortunados. Sería bueno.
5 comentarios:
yo no puedo mantaner mas que una planta y un gato.... no mas...
¿Asi que te casaste? ¿Por qué no me entere?
espero q llegue pronto el calorcito y puedan recomponer la casa!
a mi no me duran ni las plantas de plastico, jajaja.
saludos!!!
Jùbilo: sabìa que tenìas gato.
Tauromquico: Ves? =) Saludos!
Yeyu: còmo estàs chicaaa!!!
Yeyu: querìa escribir en Tengo hambre de... pero no me lo permite.
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