No, la verdad es que no imaginaba llegar a tanto. Yo pensaba, él aseguraba, yo no creía, yo me convencía, él lo confirmaba que ese viaje cambiaría mi vida. ¿Hasta qué punto? Hasta este, justo hasta este en el que amigo al que hice esperar año tras año, durante cuatro años se convirtió en mi esposo. Hasta este punto en el que me divido en dos, en cuatro, en ocho, viviendo a dos modos distintos, llamando “casa” a dos lugares tan distintos entre sì.
Sí, Ale, te extraño mucho y, no obstante, me siento muy contenta por estar de vuelta en mi ciudad. Ya hace dos semanas que estoy aquí y me ha pasado un poco de todo. Obviamente, he hecho il giro de los puestos del mercado a comer todo lo que pueda, cuanto taco se me atraviese, cuanta agua fresca, elote, nieve y buñuelo se encuentre ante mis ojos. Cierto, ya me enfermé, primero de gripa y luego del estómago que me tumbó en la cama con alta temperatura y casi delirando.
Creo que he exagerado un poco en estos días pero es así, hace tanto tiempo que todo en nosotros es exagerado, desmedido y con triple queso. Ya pasaron 4 años y tú has aprendido de lo que yo soy y yo como eres tú; intercambiamos costumbres y hábitos, modos de llorar y de soñar, modos de dormir y de andar. Y así con todo hemos llegado a los 7 añotes de conocernos, a los 4 añitos de abordar el mismo barco y casi a los 3 meses de haber celebrado la primera parte de nuestro matrimonio. Es por eso, amore mio, que debemos esta fecha así como todas las que vienen en esta parte tan hermosa del año. Empezamos en julio Ale y verás que la fiesta se alargará hasta bien entrado enero. Añitos, añotes ¡estamos juntos!
2 comentarios:
un 12 de octubre, una americana... descubrió europa...
buenas, paisana! Ya regresé por estos lares! Oye pues por lo que leo tú hiciste lo mismo que Don Cristóbal Colón, te lanzaste a descubrir otro mundo, sólo que en dirección contraria!
Publicar un comentario en la entrada