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viernes, 18 de septiembre de 2009

Mis últimos veintes

En cuanto escuché su voz y la de Pedro Infante me incorporé y me quedé sin palabras. Era mamá que me decía al teléfono:


¡Muchas felicidades hija! ¡Hoy es tu cumpleaños!


Fue a las 6.45 de la mañana. En ese momento la voz de Pedro Infante y las mañanitas que cantaba el rey David se volvieron un anillo de luz que mi madre, con sus dones de alquimista, atrajo hasta el teléfono y lo mandó a cruzar el oscuro Atlántico, localizar una entre un millón de ventanas en el campo toscano, encender la lámpara de mi buró, despertarme y desear estar en México por al menos 5 minutos. Hoy cumplo 29 años.

Luché hasta el final para poder pasar mi cumpleaños en México, como siempre había sido. Durante cuatro años programé las expediciones a Italia de manera que mi aniversario lo festejara siempre en casa de mamá. Entonces, digamos que es mi primer cumpleaños aquí, en mi nueva casa, en mi nueva vida.

En los últimos tres años evité pasar fuera de México este día tan especial para mí. Quizá por temor a encontrarme por primera vez tan lejos de mi propia proveniencia, de mi propia historia, de mi propio origen. Quizá también por temor a no recibir el pastel que mi padre me llevaba todos los años en entrega especial a las 6 de mañana. Quizá por temor a no poder realizar el capricho de reunir a mi familia en torno a la mesa y comer pastel tres leches a las 9 de la noche. Quizá también por temor a no poder retirarme por 30 minutos del ruido de la Ciudad de México en alguna iglesia del centro y ponerme a orar y agradecer mi fortuna, la abundancia, mis añitos de vida.


Pero llegó el día, llegó mi cumpleaños y llegó el momento de decir que sí, que sí deseo pedirle un poquito de tregua a la distancia y poderme asomar a casa a eso de las 8 ó 9 de la noche cuando todos llegan de trabajar y se disponen a partir mi pastel. Poder hacer eso sería equivalente a llegar al estado de gracia.

Ya lo he dicho: no está nada mal estar aquí en esta mi nueva casa, en una especie de torre en medio de olivos, viñedos, hortalizas, campanarios medievales, gente que habla otro idioma. No hay mariachis, ni pastel tres leches pero el hecho radica en que, como desde hace 4 años, yo vivo todo al doble y estoy segura que justo ahora a las 4:40 de la tarde mis-últimos-veintes se festejan en varias partes del globo terráqueo.
Mis veintinueve años se convierten en una razón para que mi familia, que ahora está dispersa por el mundo, piense en su hija, en su hermana y en su nieta, en la Venecia recién casada. Y todo eso me vuelve feliz porque todo es una enorme red de buenos augurios que nacen en el Valle de México, se extienden hasta el Pacífico sinaloense, hacen escala en Montreal y llegan hasta Italia, entrando por la ventana desde donde veo el horizonte y el sol que a esta misma hora tiene la fortuna de tocar a mi mamá, a mi papá y hermanos. Bendito sol.

Y entonces estoy bien, con mis primeros 29 años. He sobrepasado el miedo a encontrarme lejos de casa porque no hay miedo alguno; se trata sólo de la vida que continúa de todas las maneras posibles, por ejemplo, bajo la forma de una muchacha recién casada que tiene todos los medios electrónicos de comunicación encendidos para comunicarse con su país, al otro lado del mundo. O frente al blog contándole a sus huéspedes lo que se siente acordarse de los veranos perfumaban a mermelada de mango y de las hojuelas de chocolate blanco en los pasteles pasados. Se siente raro pero se siente bien.

Mis últimos veintes me empujan a volver al centro de mi nueva ciudad, caminar por ahí, mimarme y sentirme un poco nostálgica, alienígena, eufórica, bella, sana y felíz.

Mis últimos veintes dan cosquillas, dan un poco de mareos, me pulen los ánimos y me pagan el boleto para subirme a la rueda de la fortuna y seguir dando vueltas en ese sube y baja de la vida. Eso, justo así se sienten mis últimos veintes.

6 comentarios:

Lau dijo...

feliz cumpleaños!!! que bueno que estas de vuelta!! ya te extrañabmos!! :D

maga dijo...

Hermoso lo que escribes, y muchas felicidades!!

Anónimo dijo...

Felicidades!!! me da mucho gusto saber de ti!! es muy padre todo lo que escribes!! Atte. Caro (francés CENLEX)

BRENDA dijo...

Felicidades Vene! Feliz cumpleaños. Feliz septiembre y toda la vida!

Paola R. dijo...

Hola Venecia, seguro estos ultimos veinte, tan diferentes de los anteriores, den inicio a pr{oximos cumpleaños distintos pero igual de felices...
feliz cumple muchos dias después...
saludos!

Yeyu dijo...

FELIZ CUMPLE!!!!!

Muchas felicidades!
besos