Proximamente

domingo 8 de enero de 2012

Simple e infinito para tí

Simple e infinito para tí:


¡Felicidades Mamita!

viernes 6 de enero de 2012

El día del fuego

No, no me refiero a alguna festividad cristiana de raíz pagana (que por aquí abundan) que se celebra el día de hoy. En realidad se refiere a un hábito simplón y bastante cotidiano por estos lugares de haber vuelto a un sistema de calefacción y seguridad propio de nuestra especie: Encender el fuego.


Y no es poca cosa porque entre tablet, ipod y microcomputadoras que hacen casi todo para comunicarnos, yo nunca en mi vida había encendido una fogata y menos dentro de mi casa, en la chimenea. Seguramente a Renato se le hacía raro que sus changuitos no hubieran aprendido aún el arte de encender el fuego. Suena chistoso pero en este hogar hemos dado un paso adelante en la evolución. XD





Foto: Nuestra vieja chimenea



Más que una manera de mantener caliente la casa durante las largas noches de invierno, el fuego acerca a la familia a apagar la televisión y acercarse al calor de la chimenea, hablar y escuchar. Sólo ahora puedo entender por qué los italianos a pesar de tener sistemas ultramodernos de calefacción en casa dicen: “Vado ad accendermi il fuoco, almeno mi fa compagnia” (Voy a encender el fuego, al menos de da compañía). Y yo creía que encendían la chimenea por tradición o porque tenían los huesos tullidos.


He descubierto que la tullida soy yo. Literal. Estas dos noches sentados delante de la chimenea nos quitamos el mal de huesos que nos viene en los días más húmedos y grises al tiempo preguntamos por qué teniendo semejante chimenea en la cocina, nunca la habíamos encendido. Bueno, ya.


Pero hay otra razón de fondo y se refiere exclusivamente al este blog y a mis querido lectores: en esta ocasión deseo usar el fuego como mensaje de inicio año, de inicio de un ciclo nuevo. No sabemos que nos depara este año profetizado negativa y positivamente. Yo me inclino por lo segundo. Creo que al máximo escucharemos música del cielo y música de nuestros corazones. En sintonía. Soy optimista y creo que si está por venir algún cambio estelar será para reafirmar la vida pía, felíz y diáfana que a veces se nos olvida por todo el lodo que le ponemos encima. Y de lodo hay mucho en estos tiempos. Sea como sea, espero que así como encender el fuego se encienda en ustedes, queridos lectores, la chispa justa para agarrar por los pelos sus sueños y compartir sus caminos y sus logros con quienes aman. Paz, salud, amor… ¡la vida misma! Y mucho fuego, mucha pasión, que lo arrase y lo consuma todo dentro su casa, dentro ustedes.

sábado 31 de diciembre de 2011

Con absoluto derroche

Este es el momento en que me agarra la temblorina y empiezo a balbucear y se me va la voz y recapitulo. Este maravilloso año lleno de satisfacciones, alcances y sorpresas, se nos va. Con nosotros nos llevamos otro año como esposos, un año en el que se han condensado muchos deseos: empecé a trabajar, se solucionaron los problemas relativos al aluvión, se embelleció la casa, descubrí una Turín nueva junto a mi hermano, gozamos de buena salud a pesar de los días de hospital, viajé a Francia en verano para reunirme con el otro pedazo de mí, en septiembre regresé a México y justo antes que terminara este año de movimiento,


¡zaz!


gané el patrocinio e inicié los estudios de maestría.


Estoy contenta, y en este momento en que 2011 alienta sus pasos y se despide con un guiño en el ojo, no puedo hacer otra cosa que agradecer lo bendecida que estoy, que estamos.


Mi corazón, mi mente, nuestras mañanas, nuestras tardes, nuestros domingos, nuestros aniversarios continúan siendo dobles. Estamos aquí y estamos allá. Somos italianos, somos mexicanos. Y esos, nuestros dos mundos, son parte de nuestra fuerza como familia. Lo hemos entendido mejor este año y aunque a veces quiera alcanzar ciertas conclusiones y certezas sobre nuestra realidad y nuestro tiempo, nos damos cuenta que a medida que se avanza, se formulan más y más preguntas y eso, queridos hermanos míos, es la manera como se revela la vida.


Eso quiero manifestar hoy, que el viaje a través de nuestras vidas se reinventa siempre, cada momento, día con día. Lo importante en estas últimas horas de un año de glorias es estar conscientes de la propia vida, de nuestra capacidad de soñar y de actuar. Estamos vivos y tenemos la obligación de ser felices: cantar, bailar, estudiar, compartir, crear, inventar, aventarse, aprender, maravillarse, gritar, cocinar y amar con total y absoluto derroche.

¡Gracias 2011, bienvenido 2012!


Y tú, querido amigo lector, recibe un abrazo de mi parte. Fuerto-to-tote. Te deseo todas las buenas cosas que esperas para ti y para quien amas. ¡FELICIDADES!

Buon tutto a tutti e pace a tutto il mondo!

¡Buentodo a todos y paz a todo el mundo!

lunes 19 de diciembre de 2011

Dos añitos

Hoy son




DOS AÑOS


bien casaditos.




¡Amor, amor, lleno de amor!


miércoles 9 de noviembre de 2011

Rara e inspirada

Hoy será la primera noche que dormiré sola. Me siento rara e inspirada. Y no porque lo poético del otoño se me haya subido a la maraña de cabeza que tengo en estos días, sino porque me doy cuenta de que soy feliz haciendo de dos, UNO.

Esta noche esa música va dedicada a mí porque me está pasando lo que nunca imaginé, los maravillosos sucesos dulce-agrio-agridulce que organizan la complejidad de mi vida, de nuestras vidas. Gracias al cielo, no ha pasado nada irremediable y la operación de mi corazonsissimo salió bien aunque fue más complicado de lo que parecía.

Las tres horas que duró la intervención transcurrieron como eternas y mientras veía desde los ventanales las hojas de otoño que tapizan los jardines del hospital me convencí de lo vacío que sería este mundo pequeño y grande sin él. Y no me gustó. Y entonces pensé en lo maravilloso que es estar aquí y ahora con él en este país que no deja de sorprenderme… para bien y para peor. (Óyeme bien, aunque a veces me salga lo tonta caprichosa, estoy contenta de estar aquí aunque me brillen siempre los ojos cuando escucho el nombre del lugar donde nací).

Esta noche, queridísimo amadísimo, es la primera que me dejas dormir sola en casa. No salto de contenta, no. Sin embargo, es una noche chistosa por la manera como me comporto: escuchando música alta para no sentir que estás recuperándote en el hospital, mezclando yogurt con granola (algo que jamás considerarías como una cena) y comiendo noodles instantáneos que después comeré casi a oscuras y directamente de la olla, con malos modales y sin vergüenza. Me da risa porque no haría esto si no estuviéramos dos chilangos –mi perrito y yo- solos y medio muertos de frío en la humedad de noviembre en Toscana.

Mañana estarás como nuevo y quizá me sienta otra vez rara e inspirada pensando en la vida que nos llena, con toda su fuerza y gracia, convirtiendo a esta niña del timbre de abajo en tu esposa y a ese italiano nuevo en la colonia en mi esposo… convirtiendo en única mi primera vez en tantas cosas, incluida esta noche que duermo sola.
QDTB amore mio!

domingo 18 de septiembre de 2011

¡Viva la vida!


Ma che bella questa vita !


¡Hoy es mi cumpleaños (y también de este blog)!


¡¡¡ VIVA LA VIDA !!!


miércoles 14 de septiembre de 2011

¡En México! He regresado

Me sucede a menudo. Me despierto y tardo algunos instantes en recordar dónde estoy y cómo llegué ahí. Es una sensación que me gusta porque, en la mayoría de los casos, quiere decir que estoy de viaje, de aventura, de andante.



Estoy empezando mi tercera semana en la Ciudad de México. El regreso ha sido fabuloso, maravilloso. Cuando desde el avión pude ver la ciudad de noche, como siempre, se me salieron las lágrimas admirando la noche más bella en la Tierra. A veces, me paro unos minutos en medio de la gente, en una estación de metro concurrida o en las calles del centro histórico y pienso: “Sí, sí estoy aquí. He regresado.” Quisiera que los días pasaran más lentamente, casi sin ganas, a paso de tortuga, como con sueño pero la verdad es que los días se me han ido volando. Apenas si he encontrado unos minutos hoy para sentarme a publicar aquí.
Foto: Atardecer desde mi azotea



Muchas cosas las he encontrado como las dejé y otras han cambiado mucho. En general, veo todo un poco más caro pero todo lo que me encuentro en la calle para comer, bien vale gastarlo. El oro ni se diga. Adiós idea de surtirme de metal, los precios están como en Italia. Nada qué hacer.


El síndrome del que regresa a su país después de mucho tiempo (un año ocho meses en mi caso, o sea, una eternidad) se manifiesta en mí sobre cualquier cosa: disfruto la música a alto volúmen del tianguis, el olor a papas fritas, el sonido de las eskimeras, los gritos de los vendedores de fruta, el escándalo del camión de la basura, la discoteca ambulante de los vendedores de discos piratas del metro. Todo me sabe más y me sabe muy bien.

Me pongo a pensar en los gestos que sólo en este país he encontrado: la capacidad de improvisación que tenemos los mexicanos, la sonrisa fácil de la gente, la fiesta a la menor provocación. ¡Ay México, de todo eso me dí cuenta cuando te dejé de tener!

La regla general que seguiré los días que me quedan en mi ciudad imperfecta pero maravillosa se resume en esto: vivir como si nunca me hubiera ido de aquí. Es un poco difícil, lo sé, porque por el número de trámites que debo hacer las mañanas se me pasan haciendo filas y tomar turnos pero una vez superado eso sólo me queda escuchar los latidos de este valle soleado lleno de sabores, comer, comer y comer y llenarme de energía como sólo en México se puede hacer.