* EL MUNDO ME HA HECHIZADO *




¡ Tengo un anillo en mi mano !



Todo septiembre estamos de fiesta.
! Mi blog cumple dos anos de vida y yo 29 !

( ¡Voy de regreso a Mèxico !)

viernes 23 de octubre de 2009

Por mi raza



hablará el espíritu


En esos momentos en Oviedo, España, el rector de la Universidad Nacional, a la que le debo una parte importante de lo que soy y hago, recibe el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2009.

Orgullo, alegría, esperanza y deseo de un montón de cosas que hacen falta en México, donde ahora me encuentro, son cosas que pasan por las aulas de la Universidad y por el pensamiento de nosotros los universitarios.

La UNAM es mucho más que una universidad y trasciende las fronteras nacionales para erigirse en toda Iberoamérica como una institución de ciencia, educación, cultura y sueños, donde el impulso a las diversas corrientes de pensamiento, la pasión por el conocimiento y el amor y la esperanza que se depositan en la enseñanza, son algunas de sus más preciadas atribuciones.

¡Gooooooooooooooooooooooooya, gooooooooooooooooya!
Cachún, cachún rarrá, cachún cachún rarrá, goooya ¡UNIVERSIDAD !
ñ_ñ

martes 13 de octubre de 2009

4 añitos, 7 añotes

Hace justo 4 años, un 12 de octubre del año 2005 emprendí el primer gran viaje a Italia, un viaje que, a fin de cuentas, me tiene con los preparativos de mi boda, de nuestra boda.

No, la verdad es que no imaginaba llegar a tanto. Yo pensaba, él aseguraba, yo no creía, yo me convencía, él lo confirmaba que ese viaje cambiaría mi vida. ¿Hasta qué punto? Hasta este, justo hasta este en el que amigo al que hice esperar año tras año, durante cuatro años se convirtió en mi esposo. Hasta este punto en el que me divido en dos, en cuatro, en ocho, viviendo a dos modos distintos, llamando “casa” a dos lugares tan distintos entre sì.


Sí, Ale, te extraño mucho y, no obstante, me siento muy contenta por estar de vuelta en mi ciudad. Ya hace dos semanas que estoy aquí y me ha pasado un poco de todo. Obviamente, he hecho il giro de los puestos del mercado a comer todo lo que pueda, cuanto taco se me atraviese, cuanta agua fresca, elote, nieve y buñuelo se encuentre ante mis ojos. Cierto, ya me enfermé, primero de gripa y luego del estómago que me tumbó en la cama con alta temperatura y casi delirando.

Creo que he exagerado un poco en estos días pero es así, hace tanto tiempo que todo en nosotros es exagerado, desmedido y con triple queso. Ya pasaron 4 años y tú has aprendido de lo que yo soy y yo como eres tú; intercambiamos costumbres y hábitos, modos de llorar y de soñar, modos de dormir y de andar. Y así con todo hemos llegado a los 7 añotes de conocernos, a los 4 añitos de abordar el mismo barco y casi a los 3 meses de haber celebrado la primera parte de nuestro matrimonio. Es por eso, amore mio, que debemos esta fecha así como todas las que vienen en esta parte tan hermosa del año. Empezamos en julio Ale y verás que la fiesta se alargará hasta bien entrado enero. Añitos, añotes ¡estamos juntos!

domingo 4 de octubre de 2009

Dìa Mundial de los Animales 2009

En conmemoración al grande San Francisco de Asís y en honor a la maravillosa vida que colma la Tierra, hoy 4 de octubre celebramos a nuestros hermanos no humanos.
¡Y es que los animales son la neta, caray!

Participen, ayuden, paren las orejas. Se celebra en varios países. Click para información:

http://www.animanaturalis.org/e/2974

miércoles 30 de septiembre de 2009

Lucca y los 29

Antes de regresar a México deseo despedirme de mi nueva ciudad: Lucca.


Lo sé. Llevo cinco años haciendo la misma ruta México-Italia-México-Italia- México y así así así 7 veces sin haber expuesto con detenimiento la particularidad y belleza de esta ciudad de fábula. Quedan pendientes muchos post sobre esta ciudad. Voy a andar despacio para mostrarla y hoy sólo daré unas cuantas vistas de la ciudad.
A pesar de haber aterrizado en Roma en mi primer viaje a Europa, Ale hizo 8 horas de camino (4 de ida y 4 de vuelta) de manera que mi primera noche y mi primer todo yo durmiera no en Roma sino en Lucca. Y así fue; aunque la primera vez que vi esta ciudad era de noche, yo me moría del sueño y me pareciera un pueblito fresa, con los meses comencé a sentirme afortunada de haber llegado aquí y no a otro lugar. La historia la dejo para otra entrega postal pero vale decir que es exquisita y larga, muy muy larga porque yo estaba casi segura de enraizar en Roma. Para fortuna mía y de Ale, no fue así y ahora somos una familia y Lucca es nuestra casa.


Las murallas ìntegras de la ciudad, de las más hermosas de Europa.


Estas imágenes las tomé –digámoslo así- en un día casi típico de trámites en la Arquidiócesis de Lucca para obtener la licencia matrimonial. Lo que no era típico sino extraordinario y especial fue que estas imágenes fueron tomadas el 18 de septiembre, día de mi cumpleaños y el de este blog.

Esta es Lucca a mis 29 años.

Iglesia de San Frediano. En su interior duerme una de las santas más queridas de la Iglesia cristiana: Santa Zita.





Una estatua del gran Giacomo Puccini, el hijo predilecto de Lucca. Al fondo, su casa natal.

La Torre de las Horas que se levanta en una de las calles más transitadas y caras de la ciudad, la Via Fillungo donde se pueden conceder todos las frivolidades y placeres terrenos y uno que otro autoregalito...



para luego salir por una de las salidas laberínticas de la ciudad, tomar el auto, manejar hacia media hora hacie el oeste y capturar con la cámara un atardecer en el mar vestido de otoño.



Ciao bella Lucca! ¡Nos vemos en enero!

E buon tutto a tutti!

(¡Buen todo a todos!)

sábado 26 de septiembre de 2009

Cucú: Ya desperté

Desperté de mi letargo cuando se fue el verano y empezaron a caer las hojas de los árboles. Fue suficiente ir al centro histórico y ver cómo las hojas secas en toda la gama de marrón se levantaban al paso del auto. Fue ahí que dije Cazzo, é giá settembre! (Coño, ya es septiembre) y entonces desperté.


Sucede que en verano el calor rebasa los 36 grados centígrados. Lucca es una región muy húmeda y entonces la sensación de calor es aún mayor. Por las noches se medio duerme y hay días en que decido no asomar ni siquiera la nariz por la ventana porque el sol pica, quema, cocina al vapor. El aire es denso y dificultoso para respirar.


Siempre me ha hecho reír el hecho de que los italianos imaginen que, como soy mexicana, esté acostumbrada a esas temperaturas porque se piensa que en México sea o todo desierto o todo Cancún. Pero no. En la Ciudad de México el aire es fresco -casi frío- en la mañana y en la noche a pesar de que en el día la temperatura alcance los 28 ó 30 grados. Pero aquí hay un par de semanas en junio o julio (este año incluso en agosto) en que la temperatura rasca los 40 grados en el sur de Italia. Hasta ahora mi máximo este año aquí son los 38 grados y bueno… sobreviví. Ya es septiembre y ya casi se acaba.


En Lucca, septiembre se llena de fiesta. De hecho, el llamado Settembre Lucchese es una fiesta que coincide con el cambio de estación, el regreso a la temperatura sana (entorno a los 26 grados en el día, 16 la noche), el regreso a clases de los estudiantes, la apertura normal de las bibliotecas, tiendas y, en pocas palabras, la vuelta a la normalidad. Pero en la luquesía todavía se tiene otra oportunidad de divertirse antes de que lleguen las lluvias y el frío. Llega la feria, los mercados, los juegos pirotécnicos, la procesión de las reliquias conquistadas a los pisanos, las fiestas medievales, la apertura de los muros, los mercados de antigüedades, las ferias de las flores, conciertos, muestras y expos de todo tipo. Además, esto me hace sentir más próxima a México porque en septiembre no sólo mi país tiene su fiesta y empieza, desde mi punto de vista, la parte más intensa y festiva del año. Es chistoso pensar cómo vine a dar a una ciudad que también se festeja en septiembre como México y como yo que cumplo año en este mes.

Basta por hoy es suficiente explicar mi larga ausencia por estas zonas de la red. En realidad el letargo inició sólo después de que mi madre regresó a México. Antes de eso sucedieron muchas cosas. Hay un montón de toneladas de experiencias por contar: mi boda a la italiana que resultó un fiestononón, el bello papel de turista por varias ciudades italianas con mamá, el viaje a Francia con ella, las aventuras en Roma, mi extraño estado migratorio y, desde luego, mis paseos astrales en esta nueva etapa de la vida como esposa que se siente parecido a crecer y convertirse otra vez en mujer.


Y sí…. de nuevo regreso a México. ¿Por qué? Ya les contaré. ¡A la próxima! Ciao e buontutto!

viernes 18 de septiembre de 2009

Mis últimos veintes

En cuanto escuché su voz y la de Pedro Infante me incorporé y me quedé sin palabras. Era mamá que me decía al teléfono:


¡Muchas felicidades hija! ¡Hoy es tu cumpleaños!


Fue a las 6.45 de la mañana. En ese momento la voz de Pedro Infante y las mañanitas que cantaba el rey David se volvieron un anillo de luz que mi madre, con sus dones de alquimista, atrajo hasta el teléfono y lo mandó a cruzar el oscuro Atlántico, localizar una entre un millón de ventanas en el campo toscano, encender la lámpara de mi buró, despertarme y desear estar en México por al menos 5 minutos. Hoy cumplo 29 años.

Luché hasta el final para poder pasar mi cumpleaños en México, como siempre había sido. Durante cuatro años programé las expediciones a Italia de manera que mi aniversario lo festejara siempre en casa de mamá. Entonces, digamos que es mi primer cumpleaños aquí, en mi nueva casa, en mi nueva vida.

En los últimos tres años evité pasar fuera de México este día tan especial para mí. Quizá por temor a encontrarme por primera vez tan lejos de mi propia proveniencia, de mi propia historia, de mi propio origen. Quizá también por temor a no recibir el pastel que mi padre me llevaba todos los años en entrega especial a las 6 de mañana. Quizá por temor a no poder realizar el capricho de reunir a mi familia en torno a la mesa y comer pastel tres leches a las 9 de la noche. Quizá también por temor a no poder retirarme por 30 minutos del ruido de la Ciudad de México en alguna iglesia del centro y ponerme a orar y agradecer mi fortuna, la abundancia, mis añitos de vida.


Pero llegó el día, llegó mi cumpleaños y llegó el momento de decir que sí, que sí deseo pedirle un poquito de tregua a la distancia y poderme asomar a casa a eso de las 8 ó 9 de la noche cuando todos llegan de trabajar y se disponen a partir mi pastel. Poder hacer eso sería equivalente a llegar al estado de gracia.

Ya lo he dicho: no está nada mal estar aquí en esta mi nueva casa, en una especie de torre en medio de olivos, viñedos, hortalizas, campanarios medievales, gente que habla otro idioma. No hay mariachis, ni pastel tres leches pero el hecho radica en que, como desde hace 4 años, yo vivo todo al doble y estoy segura que justo ahora a las 4:40 de la tarde mis-últimos-veintes se festejan en varias partes del globo terráqueo.
Mis veintinueve años se convierten en una razón para que mi familia, que ahora está dispersa por el mundo, piense en su hija, en su hermana y en su nieta, en la Venecia recién casada. Y todo eso me vuelve feliz porque todo es una enorme red de buenos augurios que nacen en el Valle de México, se extienden hasta el Pacífico sinaloense, hacen escala en Montreal y llegan hasta Italia, entrando por la ventana desde donde veo el horizonte y el sol que a esta misma hora tiene la fortuna de tocar a mi mamá, a mi papá y hermanos. Bendito sol.

Y entonces estoy bien, con mis primeros 29 años. He sobrepasado el miedo a encontrarme lejos de casa porque no hay miedo alguno; se trata sólo de la vida que continúa de todas las maneras posibles, por ejemplo, bajo la forma de una muchacha recién casada que tiene todos los medios electrónicos de comunicación encendidos para comunicarse con su país, al otro lado del mundo. O frente al blog contándole a sus huéspedes lo que se siente acordarse de los veranos perfumaban a mermelada de mango y de las hojuelas de chocolate blanco en los pasteles pasados. Se siente raro pero se siente bien.

Mis últimos veintes me empujan a volver al centro de mi nueva ciudad, caminar por ahí, mimarme y sentirme un poco nostálgica, alienígena, eufórica, bella, sana y felíz.

Mis últimos veintes dan cosquillas, dan un poco de mareos, me pulen los ánimos y me pagan el boleto para subirme a la rueda de la fortuna y seguir dando vueltas en ese sube y baja de la vida. Eso, justo así se sienten mis últimos veintes.

viernes 24 de julio de 2009

Un diamante en el corazòn: hoy es mi boda




La tradición es eso, la norma. Escribo esto a pocas horas de celebrar mi matrimonio civil. No dormí en casa con Alessandro porque la tradición dice que la noche de la víspera de la boda no se puede dormir bajo el mismo techo. Su tía me alertó sobre esta usanza y, aunque Ale echó rabietas, decidí seguir la costumbre.

Mamá y yo venimos a dormir a casa de su tía materna, donde vivieron los abuelos, en el pueblito donde nació su madre, quien ya no está entre nosotros. Es una casa enooorme y con vista al bosque. La recámara tiene muebles centenarios y el aire es sinónimo de tranquilidad monacal.

A pesar de que la casa es casi un monasterio, casi no pude dormir. En primer lugar, tengo la cabeza llena de tubos y pinzas necesarios para el peinado; en segundo lugar porque desde ayer por la tarde tengo un sentimiento extraño en la garganta. No me gusta llamarle “un nudo en la garganta” sino “un diamante en el corazón”. Quizá sería esa la sensación que describe lo maravilloso que es casarse, unirse, decir “yo te amo y quiero pasar contigo esta vida mía, nuestra”. Esto es, que dejas algo para empezar un camino nuevo. La casa materna ahora abre sus puertas para dejarme salir y entrar a la casa que una escoge y construye. Es el origen de otra familia, la mía.

Ayer por la tarde, delante de una pizza picante, con mamá y Ale se razonaba sobre estos asuntos. Lo que se deja, lo que se adquiere. Es todo así, es la vida. ¿Qué siento? Eso, un diamante incrustado en el corazón. Tan felíz que patino en vez de caminar, pero al mismo tiempo tan sensible y al borde del llanto que podría parecer tristeza. Es raro. Ahora sé lo que se siente casarse. (Mmm, ya me imagino como estaré en la boda en la iglesia con mi vestido blanco y música de violines).


Ahí esta todo. No quería pasar por alto el registro de estos sentimientos en mi ventana al mundo en este amanecer en los campos de la Toscana. Ha sido tanta mi necesidad de escribir en mi blog todo lo que siento que escribo desde la sala del baño porque fue ahí donde encontré la toma de corriente elèctrica para mi computadora.



Ya desde una semana pienso en eso o aquello como la última cosa que hago como una muchacha soltera. Dicen que de ahora en adelante no puedo ir y venir por ahí como lo he hecho desde que salí por primera vez de México y, en cierto sentido, me da gusto. Lo único que me duele, como debe ser el dolor de la incrustación, es no poder ir tan frecuentemente con mi familia en México. De ahí en fuera, todo es maravilloso. Es como una película, de esas que me la pasé viendo en los primeros años de la Universidad, sobre el neorrealismo italiano. La única diferencia aquí es que todo es dulce y que hoy la vida sonríe y ríe a carcajadas, contenta, gloriosa, con su propio diamante incrustado. Duele un poco lo que se deja, pero al mismo tiempo el estallido de la emoción llega porque la vida se renueva. Ahora sé lo que se siente casarse.

La hora cero será al mediodía en Palazzo Orsetti, centro histórico de Lucca, Italia. ¡La próxima vez que escriba seré esposa!

¡Qué viva la vidaaaaa xingao!

martes 21 de julio de 2009

A dos dìas de mi boda



No sè por cuàl motivo estoy muy tranquila a dos dìas de mi boda. Algunas personas me dicen que ellas en mi lugar estarìan con los nervios de punta, pero lo cierto es que yo estoy tranquilisima y viviendo cotidianamente como lo he hecho las largas temporadas que he estado en Italia.



Mama cumpliò hoy una semana en Italia. Hemos recorrido Roma, Venecia, Lucca y Pisa como turistas entre la muchedumbre a pesar de que tenemos una boda en puerta: la mìa, la de su hija.


No obstante la tranquilidad de estos dìas, mi casa se ha transformado en una suerte de mesa de exposiciòn de objetos, tarjetas, regalos, dulces, confettis, buenos deseos. Todos los dìas llegan a casa regalos y màs regalos para los futuros esposos. No quepo màs en la sala de estar. Me pierdo como en una jungla.


La tìa de Ale corriò la voz de que a la novia le gustan las plantas y las flores y entonces ha caìdo una lluvia de orquìdeas y plantas de interior con nombres desconocidos. La sala es ahora una pequena selva.


Acà en Italia se acostumbra hacer una "Lista di nozze" que es algo asì como una lista de las cosas que te hacen falta en la casa para que alguien contribuya econòmicamente, vaya a hacer una especie de depòsito de dinero en una tienda donde venden lo que la pareja necesita y, a fin de cuentas, se hace la suma de los contributos y se compre para lo que se pueda.


Dado que Ale tiene casi 8 anos viviendo en esta casa no le hace falta nada. Ni licuadora, ni almohadas, ni jabòn, ni tostadora. Nada de nada. Por tanto, gran parte de las tarjetas de felicitaciones viene llena de dinero. Recordemos que se debe pensar en la fiestona que se organizarà en diciembre, en la boda religiosa en Mèxico....uy y ya con eso tenemos en què gastar.


Las noches estàn pasado con velocidad. El viernes està a la vuelta de la esquina. Estoy tranquila casi todo el dìa, pero sucede que al verbalizar mis sentimientos y recontar los avances del dìa, llega el momento en que siento un no sè què en el estòmago; una mezcla de sentimientos de alegrìa y de despedida. Sòlo me quedan dos noches como una chica soltera. Pienso en ese hecho justo ahora que està mamà aquì y me acurruco a ella de vez en cuando. Pienso en lo que dejarè atràs y sì, un poquito de estremecimiento me da. Pero al mismo tiempo, la vida de todos los dìas me da un empujòn hacia adelante.


Despuès de todo, todo ha sido mejor de como lo sonè. Quizà precisamente por eso estè yo màs tranquila que vuelta loca: porque tengo lo que he buscado y estas làgrimas no son de tristeza ni de miedo, sino de la mezcla de cosas de que està compuesta la vida a sòlo dos dìas de mi boda.

Voy para adelante, siempre adelante.

martes 14 de julio de 2009

! Mamá viene a nuestra boda !


Nunca fue mi intención casarme en Italia sin al menos un miembro de mi familia presente. A fin de cuentas, Dios ha escuchado mis deseos y se han vuelto realidad, justo como el unicornio.

Espero a mi héroe, a alguien extremada e infinitamente especial. No sé si este viaje que realiza mi personita espacial-especial es fruto de la exhaustiva planeación de nuestra boda o simplemente porque este año el cielo me sigue colmado de glorias.

La fortuna sigue estando de mi lado y, como desde hace unas semanas, la sopa de distintos sentimientos cambia de sabor día tras día. ¡Qué buena sopa me estoy echando, caray!

Ayer, sin embargo, me sentía retraída y no era porque me la pasé la jornada entera limpiando persianas, puliendo marcos de madera, limpiando los vidrios de las ventanas y volviendo la casa aún más pulcra, sino porque estaba muy ansiosa, en espera. Pero a las 10 de la noche, las 3 PM en México, una llamada a mi país cambió por completo mi estado de ánimo: “Ya estoy lista”. Esa frase fue suficiente; respiré profundo y dormí tranquila.

¡En estos momentos mamá está atravesando el Atlántico a bordo en un avión que la traerá a Roma!

Al lado del escritorio desde donde escribo esto hay una ventana desde donde veo las colinas y montañas toscanas. Pienso en que dentro de poco, mamá gozará de este hermoso paisaje conmigo y eso me hace completamente feliz no sólo por las vacaciones que nos esperan juntas sino porque será testigo de nuestra boda civil.

Ahora me apuro a ducharme y preparar mi mochila al hombro. Tomaré el tren del mediodía a Roma y a las 5 y media de la tarde iré a Fiumicino a recoger a mi mami. Cavolo, estoy tan contenta que… ¡aaaaaaaahhh!

viernes 3 de julio de 2009

! Es el 24 de julio !



Sé perfectamente que es,-digamos- raro, curioso; que parece un cuento de princesas y unicornios contado una niña que ve las estrellas. Pero no. Después de todo, mi vida -nuestras vidas- dejaron a un lado el camino más corto y tomaron la vía más lenta, más tortuosa, llena de curvas, colinas, montañas y mares.

En diciembre del año pasado, justo al atardecer del último día, A* puso un anillo en mi mano después de haber anunciado a mi madre nuestra fantasiosa intención: casarnos.

El dónde, como, cuándo, a qué hora, de qué manera son preguntas que se respondieron en la primera mitad del año que yo pasé en México y él en Italia. Si tuviera que describir las emociones que hemos pasado en los últimos meses, lo haría pensando en las características de un verano enamorado de la primavera o de una lluvia monzónica que a su paso deja flores de colores irreales y escandalosos, lleno de mariposas y música, siempre música. Lo fuerte lo débil, lo durable y lo efímero, lo lejano y lo cercano, todo eso coexistiendo al mismo tiempo. Sí, creo que así podría describir las emociones de los últimos tres años, aún más acentuadas en los últimos meses.

No obstante, lo agridulce del ir y venir permanentemente y dejar México para regresar a Italia y viceversa, hay algo maravilloso en esta aventura de vivir. Aquí estamos, aquí estoy en esta calurosa noche de verano en la campiña toscana, con una luna esplendorosa en vísperas de la primera mitad de nuestra boda.

Es mi sexto viaje a Italia, mi tercer verano, el verano de nuestra boda. Luego de hacer saltos mortales, trajinar entre oficinas, consulados, embajadas, repartir dinero, firmar, declarar, hacer filas, volver a pagar, llorar, volver a pagar, tomar el avión, el tren, volver a llorar, volar presentarme aquí y allá, hemos conseguido la fecha para la ceremonia civil: el 24 de julio al mediodía.

Sí, lo sé, lo sabemos, lo saben: en pocas palabras la boda civil es YA. Estoy tan feliz y tan contenta que –oh por Dios- estoy en shock y no puedo describir mi estado emocional tan fácilmente. Sin embargo, no podía dejar pasar más tiempo sin que lo gritara a los cuatro vientos y decir al mundo que sí, que he logrado ver en el cielo al unicornio que la niña buscaba en cielo. Y pienso que por los signos de vivacidad y fantasía que da la propia realidad, no tiene nada de cuento puesto que la vida en sí es maravillosa como maravilloso será el mediodía del 24 de julio de nuestra boda civil, ¡como maravilloso será el 19 de diciembre nuestra boda en México!